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REVIEW Tenet: una épica visual de ciencia ficción y acción

Christopher Nolan impone su sello con maestría en una película que supera todo lo visto, en un desafiante entretenimiento intelectual de ciencia ficción y espionaje
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Redacción por
Leo Deangelis

Christopher Nolan es uno de los directores más innovadores, originales e inspiradores, cuya figura es clave para el cine actual. Su sello personal, fusionado con el cine comercial y la grandilocuencia visual lo hacen único, amado y odiado al mismo tiempo. Después de meses de cierre de las salas en gran parte del mundo, podemos que decir que con “Tenet”, volvió el cine, y el director logra superarse a sí mismo con una historia vertiginosa, desafiante, tan confusa como fascinante, rozando la obra maestra.

Su manera de filmar y narrar, el cuidado estético y la complejidad de sus tramas hacen que ver una película de Nolan sea todo un desafío para el espectador, pero a la vez un disfrute.

Una de las claves es la narración no lineal donde su relate termina quebrando el orden cronológico.

Si bien situaciones similares ya se vieron en el cine del maestro Akira Kurosawa, Billy Wilder o Federico Fellini, su manejo de las líneas de tiempo quedo como sello impuesto al servicio del despliegue visual, argumental, y actoral unido como elemento único.

“Memento”, “Interstellar”, “Origen” y la trilogía de “Batman” son, de una u otra manera, algunas muestras de todo su talento y originalidad, que produce un quiebre en lo antes visto, con una deconstrucción espacio-tiempo que rompe la cronología de sus historias, llevando al límite esa lógica.

Es evidente que toda esa complejidad no gusta a todo el mundo y muchos terminan siendo detractores de sus películas, criticando lo que para otros es un elogio u pasaje de genialidad original. Es que esa falta de lógica cotidiana o resolución que queda a la deriva y no se desarrolla de forma explícita, apuntan hacia la paradoja, y hacia el final abierto.

El otro giro presente y distintivo es el planteamiento de la búsqueda y el debate sobre la verdad de las cosas. Y es ahí donde en determinadas oportunidades surge el interrogante de si esa verdad parte de lo que se puede ver, la objetividad y la subjetividad. A saber, por lo visto en sus films, los recuerdos, lo inventado, el ilusionismo, el engaño. Un debate siempre tan incómodo como fascinante.

Un fascinante desafío intelectual

Cada uno de esos ingredientes y características confluyen el “Tenet”. Presentada como un thriller de ciencia ficción, acción, suspenso y espionaje, escrito y dirigido por el propio Nolan, con un reparto encabezado por John David Washington, el hijo de Denzel Washington y anteriormente figura central en el premiado film “El Infiltrado en el KKKlan”.

Junto a él Robert Pattinson, en su primer trabajo con Nolan, Elizabeth Debicki, Aaron Taylor-Johnson, Michael Caine, Kenneth Branagh y Clémence Poésy. Partiendo de un presupuesto de más de 200 millones de dólares, con gran despliegue de producción y efectos especiales buscando impacto y realidad, el film fue rodado en 70 mm y en formato Imax.

La película se describe en su sinopsis oficial con una trama de acción épica que gira en torno al espionaje internacional, los viajes en el tiempo y la evolución, en la que un agente secreto debe prevenir la Tercera Guerra Mundial.

“Tenet” es una especie de James Bond deconstruido en base a eso complicados viajes en el tiempo, armado desde la sola palabra del título, donde el protagonista, luchando por la supervivencia del planeta, viaja a un mundo crepuscular de espionaje internacional en una misión que supera los límites del tiempo real.

Precisamente la palabra Tenet, proviene del latín y significa, dominar, preservar, sostener y dentro de la película es el nombre de la organización de espionaje que utiliza la tecnología de inversión del tiempo para evitar que el mundo sea aniquilado y el gran misterio del largometraje gira en torno al protagonista, quien es el cerebro de Tenet y viaja en el tiempo para reclutarse a sí mismo y con esto asegurar la creación de la organización, así como el futuro de la humanidad.

Una vez más Nolan impone su cine de autor volviéndose a fusionar con lo espectacular y lo grandilocuente, ya presentado en la primera secuencia en una sala de conciertos, filmada con maestría, conjugando suspenso y misterios con planos únicos que describen más que cualquier palabra y un prometedor ritmo arrollador.

Con ritmo vertiginoso desde la intelectualidad de sus confusas alteraciones, el relato va de la mano del despliegue que no se guarda nada y las líneas temporales hacen que lo solemne se vuelva sencillo, para complejizarse otra vez.

Y, a medida que avanza el metraje se va sintiendo ese aroma a obra maestra, donde se reconoce un Nolan auténtico, pero a su vez se va construyendo algo diferente a todo lo que ha hecho y superándose a sí mismo en lo argumental, en lo estético, en la originalidad y el impacto hacia el público.

Mientras su historia va transitando a lo James Bond, aparece Sator, un villano poderoso, inescrupuloso, ególatra y machista, ideal en la figura de Kenneth Branagh, que remite a aquellos films de espionaje. Mientras que su bella esposa (Elizabeth Debicki) transita entra la víctima y la cercanía con el protagonista, como sucedía en las clásicas películas del Agente 007, será clave en la trama.

Y una vez más el tiempo vuelve a ser manipulado y un arma puede llegar a alterar el destino de la humanidad. Y esa inversión temporal puede enfrentar entre los que corren esa línea los que van en la dirección tradicional.

Cuando ambas líneas se cruzan todo es impredecible y fascinante, y una vez más el desafío para el espectador de no perderse y terminar cacheteado por la acción, la velocidad, y el vértigo de los diálogos confusos.

En definitiva “Tenet” es una épica visual y narrativa, con una trama de ciencia ficción apasionante con imágenes revolucionarias, donde todo se reimagina entre lo extremo, lo excesivo, lo radical, lo confuso y lo inclasificable. Una vez más Christopher Nolan logra su cometido, y hará volar la cabeza de quienes saben apreciar su inventiva única de entretenimiento intelectual.

Este artículo fue originalmente publicado en CONOCEDORES.com®, la revista de viajes más leída de Latinoamérica.

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